Tardé en volver apenas uno veinte minutos, pero la ida fue infernal.
Jamás me había pasado hasta ahora algo similar, no creí que tanta chapa pudiera concentrarse de esa manera. Apenas me animo a arrimar un número
de 4 cifras y más a esa hora de la mañana. Adelante de todo y raíz de este tedioso avance, 3 o 4 averiados, remolcados por mismos compañeros de dirección.
Increíble! y la ayuda calificada? las grúas? pagamos y bastante para que se hagan cargo de nosotros si tenemos un problema; para que los infinitos metros de hormigón nos guíen a nuestro destino que, cada vez más rápido queremos llegar.
Yo no tenia ningún motivo de urgencia, pero algún otro, que confiaba en la velocidad de la autopista?Allá quedó aun su esperanza de llegar a tiempo. No hubo bocina que ahuyentara la imposibilidad de que avanzáramos como debía ser. Lo más gracioso a la hora de llegar a mi destino, y hablar con los del "departamento de alumnos", fue que hubiese sido lo mismo recorrer esos 40 kilómetros aprox. telefónicamente. Pasa siempre. Es hasta necesario diría, ir más veces a la universidad y volverte porque no tuviste nada que hacer, que ir y conseguir lo que buscabas...
Maldito seas deseado estudio universitario.
Y a la salida siempre me voy con la imagen de una tapita gigante de gaseosa que dice "Seguí participando"... Obvio.
1 comentario:
nikito johnssss, divino tu bloggg yo lo actualizoo cada muerte de obispo asi que si no te firmo por añosss no te alarmes! jaja
Publicar un comentario