
Hay personas y canciones que, por más que hicieran millares que no veamos ni escuchemos, cualquiera sea la situación, lugar y/o momento siempre las vamos a RECORDAR. También puede pasar que ambas cosas se junten y recordemos una persona cuando escuchamos cierta canción; o por qué no, que una persona nos haga sonar una canción en la cabeza.
Cuando la música moviliza el alma, la revuelca en la felicidad, la devuelve hecha una obra, se inmortaliza para siempre en algún lugar de nuestro ser.
Cuando miles de voces echan a rodar esa energía se transforma en una de las más hermosas melodías a escuchar.
finalmente
tuve la oportunidad de ver a los generadores
de esta magia y los vi invisibles, elevados
dando muestra de personas agradecidas. Nada
me faltó esa noche y supe que nunca más será
mi espíritu solitario.
